Ya no somos extranjeros ni forasteros: somos miembros de la familia de Dios. Un mensaje especialmente pensado para quienes llegan de otros países y buscan un hogar espiritual.

Ya no somos extranjeros ni forasteros: somos miembros de la familia de Dios. Un mensaje especialmente pensado para quienes llegan de otros países y buscan un hogar espiritual.

Ya no somos extranjeros ni forasteros: somos miembros de la familia de Dios. Un mensaje especialmente pensado para quienes llegan de otros países y buscan un hogar espiritual.
Lee el pasaje completo en tu Biblia y reflexiona: ¿cómo puedo aplicar esto esta semana?